Lugar

¿Cuál es mi lugar?
Descubrir que tu lugar no es un espacio, tampoco un territorio geográfico, ni mucho menos una posición.

Mi lugar es una persona.
Realmente enamorarse es encontrar una cara donde quedarse a vivir.

Pequeña...


Pequeña, un día comprenderás que hay cosas en la vida a las que debes renunciar de buena fe. A eso suelen llamar los adultos madurez.

Creando.



Cierto día pensaba en la presencia de Dios, es presencia que es a veces tan ambigua e impalpable, que preferí pensar mejor en la ausencia de Dios; sonaba más real, más fácil de llevar para mi mente finita y egoísta, por cierto, pues cuestionar la presencia de Dios parece parte de lo normal, ¿y qué hay de Dios? ¿Siente acaso Él mi presencia? Preguntándome ahora esto, escribí:

Cúrame del vacío y de la nostalgia de Ti,
De tu esencia, de tu figura en mí.
Cúrame de la ausencia del Cielo en mi jardín,
De la soledad de estar rodeada de gente, pero sin Ti.
Cúrame de lo efímero,
La eternidad me sabe a muerte, sin Tu risa allí.

Cúrame del vacío, del vacío de Ti.
Porque me faltas, me faltas, me falta,
Que mi ser y el Tuyo, uno sean.
Me faltan Tus ojos incesantes,
Aquellos que recorren todo el día el planeta buscando a alguien a quien conquistar.
Me falta Tu boca creativa, 
Esa que susurra lo que hoy no es, pero será.

Y justo cuando me voy a perder buscando el lugar llamado hogar,
Me percato de que está a todo mi alrededor.
El Amante grita su pasión cuando saca el Sol,
Me recuerda al Rey que se convirtió en mendigo por amor.

Y ahora cúrame.
Cúrame de mí.
A mí, que destilo inconsciencia de Ti.
Desnudo mi alma para que me sientas, tal y como soy,
Para encontrar el mayor Cielo en nuestra habitación.

Amanece entonces, este es mi hoy.
Despierto en Tu calma, y en la paz que arruina toda razón.
Me suelto el cabello y me muestro como soy,
Dando mi ser entero al que tanto me amó... que se hizo como yo.

Me di cuenta que los sentimientos no constituyen en absoluto la presencia de Dios, que mientras respiramos alguien vivir para interceder siempre por nosotros, tan infinitamente superior que decide empequeñecerse para danzar en un corazón. Los pasos de baile de Jesús generan bastante ruido al principio, pero es solo cuestión de prestar atención: Él compone una hermosa melodía. Entendemos que cuando más quema, es porque estamos por amanecer; no lo podemos evitar, siempre acabamos bailando con Él.

Hoy sigo yendo a la plaza de siempre, pero ya nunca más fui sola. El par de zapatillas rojas y las sandalias reposan en el césped, ríen como buenos amigos que aún tienen eternidades por vivir. Yo siento su presencia y Él... la mía. Me toma la mano y vamos a casa; juntos tenemos que seguir creando el mundo.

Como niña



Creo como niña a tu amor, y a tus ojos.
Sobre todo a tu amor.
Sobre todo a tus ojos.
Sobre todo como niña.

Creo a tu creatividad.
A que puedes cambiar, cambiar mi nefasta inestabilidad.
Creo a tu anhelo,
De enseñarme lo oculto, lo secreto.
Creo a tu locura,
De transformar en paraíso mi infierno interior.
Creo a tus sandalias, a tus lágrimas, a tu sangre,
Esa que mató mis soledades.

Creo a tu mirada,
La que aguarda mis palabras.
Creo a tu pensamiento,
El que acaba con el mío, ese que está tan podrido.
Creo a tu sueño de morir por mí,
Y a mi sueño de ahora vivir para ti.

Creo a tu corazón,
A ese que explota de pasión.
Creo a tu boca,
La que canta, la que crea instantes, destinos, galaxias.
Creo al Cielo que dibujas con tus dedos,
Y a las nubes, las que son como algodón;
Las que tienen forma de suspiros de un corazón desesperado de amor.

Creo a la flor,
A ese detalle que quiere conquistar mi atención.
Creo al viento como una invitación,
Que me haces a bailar, a disfrutar.
Creo a tu sonrisa, que me tiene aquí,
También a tu deliciosa risa,
Aquella que me atrajo sin aviso, sin prisa.

Creo a Ti.
Creo, vivo, creo y vuelvo a vivir.
Vivir, vivir y escribir,
Porque creo en Ti.

Vida, creo en Ti.
Sobre todo a tu amor.
Sobre todo a tus ojos.
Sobre todo como niña.

La vida.


Identidad

Otra vez. Otra vez. Otra vez.
Con puntos seguidos separo cada otra vez.
Continuo, débil, frustrante.
Otro día sin comenzar, otro día sin respirar esa suavidad.
Mientras todos te adoran te intento alcanzar.
Pero mi esfuerzo personal no logra traer de vuelta la sensibilidad.
No puedo llorar.
La hoja en blanco deja entre ver que alguien nuevamente se ocultó.
Y este pequeño corazón se endureció.

¿Le perdí? Siento una lágrima a miles de millas de aquí.
¿Le perdí? Miro al espejo y sonrío, pues hay que salir.
¿Le perdí? El lápiz solo sirve para escribir.
¿Le perdí? La soledad encuentra su amiga en la oscuridad.
¿Le perdí? Oigo un nombre y algo me suena familiar.
¿Le perdí? Mi té caliente por la tarde ya no sabe igual.
¿Le perdí? La puesta de sol ya no me hace en mi interior recitar.
¿Le perdí? Las nubes solo indican que lloverá; no veo arte ni creatividad.
¿Le perdí? El almuerzo sola en casa se siente como cuchillos por detrás.
¿Le perdí? No siento su caricia en mi pelo al viento tocar.
¿Le perdí? Quiero abrir mi boca, pero no hay nadie con quien charlar.
¿Le perdí? No logro mover mis pies de aquí. 
¿Le perdí? Mi mente ya no parece parte de mí.
¿Le perdí? Los viajes en el metro no son lo mismo sin ti.
¿Le perdí? Siento que vivo sin morir, y eso no es vivir.
¿Le perdí? Caí y no me arrepentí.
¿Le perdí? He hecho mi vida como si te hubieras ido de viaje por ahí.
¿Le perdí? Porque nadie ve a través de mí.
¿Le perdí? Olvidé quien soy y me mantengo así
¿Le perdí? Regresar es una palabra no adecuada para mí.
¿Le perdí? No hay poesía desde que me pregunto si te perdí.
¿Le perdí? Las letras se atoran en mis venas y entonces le veo ahí; en la más oscura de las noches, derramando de angustia gotas de sangre, el más atractivo de los hombres. Le veo ahí quebrándose para un día vernos sonreír. Le veo ahí de su costado saliendo agua de tanto sufrir. Le veo ahí abriendo sus brazos para morir. Le veo ahí dando un grito de amor por mí, por ti. Le veo ahí levantándose como león y rugir. Pero por sobre todo le veo ahí en la tumba vacía que hace revivir. Porque Él ya no está ahí, me doy cuenta que no le perdí.

Esta soy yo.
Reflejo del más grande vencedor.
Entonces comprendo la verdad: Voy a regresar.

A tu lado está mi identidad.

Lección