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Háblame

Han sido muchos meses de silencio, ¿verdad? Silencio en el modo más literal de decirlo. Sin palabras, sin gestos, sin pensamientos, y ya llevo diez minutos escribiendo esto... ¿qué ocurrió? Lo sé. Me refugié en el dolor, en el problema del dolor, y lo que creía superado nunca lo fue. Lo que creía tan cierto, se nubló. Lo que creía verdadero, dudé. Y me oculté. Me oculté en la oscuridad del hacer o más bien del nada hacer. Y mi humanidad desechó lo sobrenatural. La frustración y la desilusión jamás fueron tan claras para mí. Pasó otro instante y otra estrella de mi cielo ya murió. Dicen que ando torpe y rara, que debería estar bien por amor a mí misma, ¿qué es eso? Solo opino que el espejo es el peor invento, y guardo silencio, solo eso, dejando los días pasar, sin más; ninguno ha contado. Lancé un presente más al tarro de la basura. Aún haciendo esto día tras día, sigo amaneciendo, sin que mi cuerpo reaccione al intentar incorporarse, sintiendo hasta como mis más íntimas vertebras ...

Track No.01 - Mejor

Siempre he temido pedir señales. Miro como se van. Las emociones se están por desbordar. Si es que no lo han echo ya. ¿A dónde me fui? ¿En qué momento que ni cuenta me di? Caminando por el sendero del olvido. Los pasos van en cámara lenta. A nadie le gusta ser olvidado. ¡Por favor, haz algo! Por favor, dime que la genética nada tiene que ver con la identidad. Que por ser como soy no me dejarás de amar. Si me viste una vez, ¿podrás hacerlo otra vez? ¿Qué hay que todos se van? ¡Sácame de aquí! Deshazte de mis pensamientos, de mi maldad, de mis complejos, de lo que soy. De lo que nadie quiere ver. Penetra lo más profundo, hasta el monstruo que me mantiene en el despertar, dormir y volver a dormir. Dime que es mentira. Dime que acabarán los osos y leones. Dime que hay aún lugar en la mesa. Dime que aún recuerdas mi voz. Dime que tengo significado para ti. Dime que tus ojos no se han apartado. Dime que no te has cansado. Dime lo que soy, entonces luego mátame. Prefiero que se derrame mi sa...

Más allá de lo cierto.

Yo amaba a Jesús… pero no más que mis propios sueños. En el momento que este hallazgo se volvió significativo para mí aquellas páginas se volvieron tan húmedas como las lágrimas que corrían por mis mejillas, y sus palabras tan cercanas como un atrapante susurro en mi oído: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?’ Hay un gran abismo entre reconocer que algo es cierto y que esto se vuelva tan significativo y real como un puñal clavado en el pecho. Esto me frustraba realmente, veía a la gente, pareciera como si sus deseos sí estuvieran de acuerdo a lo que quería Jesús, ¿por qué? A ratos Dios se me asemejaba al tío gordo  y mala onda que pateaba el castillo de arena que tanto me había esforzado en construir, en otras ocasiones era como el Santa Claus con falta de comprensión lectora. Le pedía el último juego para la Nintendo, y me traía dos pares de calcetines. Dios era una especie de analfabeto. Aunque por cierto, cuando uno es niño no entiende que el par de cal...

Track No.53 - Comienzo

Alguien corría a buscarme. ¿A mí? Yo pensaba irme a mi casa y... seguir viviendo como si nada ocurriese, como si a nadie le importase, y de hecho, así era; o eso pensaba. Cuesta un poco creer que estás en el pensamiento de alguien cuando el entorno te ha gritado lo contrario durante más de la mitad de tu existencia. Han sido instantes incalculables en los cuales no he dudado en que mi valor es semejante al de usar un lápiz como zapato, no puedes tú... venir a decirme lo contrario. Pero ahí estás tú otra vez: girando mi insignificante mundo, volteando mis absurdas convicciones, acabando con la ilusoria fantasía, haciendo de la locura una realidad. Pero tú estás ahí, recogiendo la basura como aquella primera vez, sacándole brillo al suelo de mis días, ordenando los estantes de nuestra historia, encontrando los versos que no te escribí, rompiendo en mil pedazos mis sonetos de nostalgia, barriendo la entrada de los caminos que vamos a emprender, abriendo las ventanas de lo que pr...

Track No.52 - Pajarillo

En mi mente vuelan pensamientos como pajarillos azules sin árbol donde posarse; Distraídos, algo confundidos, cansados. Quieren reposar tan solo un momento sus delicadas y pequeñas patitas para volver a emprender el vuelo. Pues la presión aumenta conforme volamos más alto, ¿verdad? Y así mis pensamientos van: Doy un paso en esta alocada aventura, pero las alas pesan un poco más. ¿Dónde está mi árbol? ¿Mi inconmovible raíz? ¿Mi descanso? ¿Mi sombrilla? ¿Mi “despeja malos pensamientos”? Los afanes, la falta de sueño y mi propio ser me nublan la vista. Siento… Siento que voy a caer, después de todo, soy demasiado pequeña para estas alas. El horizonte expira justo frente a mis ojos y la fuerza de gravedad me lleva a sus más recónditas moradas. Así, mis pensamientos van. Se van hundiendo en la inmensidad. Ah… ¿dónde estoy? Siento a alguien respirar. Sobre algodonosas ramas alguien me ha traído a descansar, ni las nubes saben de tanta esponjosidad. Hay delicioso fruto para disfrutar. No pued...

Track No.51 - Mar

Eres todo lo que me queda para volver a comenzar. Mi porción, mi herencia, mi “todo lo que tengo”. Aún te quedas, perseverante. Aún apuestas por mí, valiente. Pensaba en tu carácter y quise cruzar el mar para llegar a ser como tú, aunque me ahogue en el intento. ¿Sabes? He vuelto a tropezar. Te dije lucharía por tu sueño pero al intentar hacerlo mío vuelvo a caer. Y vuelvo a preguntar en esta inmensa oscuridad: ¿cómo es que te quedas a mi lado sin titubear? Posaste tus ojos en mí aun sabiendo que iba a fallar. En la sala del juicio me halle. Pero el abogado vestido de blanco se acerca a mi oído a susurrar: No te voy a abandonar. Lo comprendo. Hey, abogado… una cicatriz en tu muñeca me da la señal. No es necesario alzar mis manos a las nubes para intentarte alcanzar; Veo en mi interior y ahí estás. Voy a cruzar el mar.

Track No.50 - Centro

Una olla de preguntas aún sin respuestas giran en mi cabeza, aveces queriendo explotar. Pero todo hasta el momento iba bien, hasta aquellos “sin querer queriendo” que lees por ahí. ¿Por qué? Es injusto. Signos de interrogación danzan como burlándose de mí. Puede haber un caos en mi interior. Puedo no entender nada. Puedo querer salir huyendo. Puedo sentirme como un naufrago sin nada alrededor. Puedo ver mis deseos hacerse polvo sin alguna compasión. Puedo contemplar al interminable invierno que parece no querer marchar. Puede faltarme el aire y mis piernas de miedo tambalear, pero bastará. Tan solo bastará con mirar hacia arriba y ver el rostro de Papá. Para que su tierno mirar convierta al temor en ardiente valor. Porque solo bastará oírle decir “todo va a estar bien” y entonces sonreiré. Porque no se trata de mí, eso bastará; porque se trata de ÉL.