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Track No.37 - Arcoíris.


Erase un día lluvioso, y es momento de atravesar un enorme bosque, o eso creo yo.
- ¡Quiero ver el arcoíris! - decía todo el tiempo. - Ah... ¿cuándo acabará la lluvia? Solo quiero ver mi sueño realizado, ese arcoíris...
- ¿Cuál? - me pregunta el extraño que va junto a mí. Yo me estaba empapando con esta lluvia, y él me ofreció su paraguas.

"¡Estaré agradecida de ti por siempre!", le dije. Pero solo eso. Yo quiero mi arcoíris.

- Ese, el de siete colores, ¿nunca lo has visto? Tiene mis colores favoritos. Alcanzarlo es todo lo que puedo soñar, va más allá de lo que mis palabras puedan explicar...
- Oh... sí, creo que lo he visto pero, ¿por qué no me cuentas más?
- ¿De verdad? ¡Ah! Verás, el arcoíris...

Y durante el rato que siguió, no hice más que hablar de mí, de mí, de mí, de mí. Eras solo un extraño, y yo te conté todo acerca de mí, de mi arcoíris, de los sueños que deseaba alcanzar. Eras solo un extraño, y aún así... parecía como si, desde un principio, lo hubieras sabido todo. No sé cuánto tiempo habrá sido, ¿una hora?, ¿diez horas?, ¿un día entero?, quizás, ¿una semana? Pensándolo bien, creo que fueron meses. La lluvia no cesaba, cruzábamos el bosque y muchas veces cayeron árboles frente a nosotros, hubieron fuertes tormentas, ventiscas que creí, iban a botarme, truenos que iban a despedazarme, pero nada me ocurría. Yo estaba aquí, esto era lo que tenía que pasar para llegar a ver el arcoíris que tanto anhelaba, ¿verdad?.

- ¡Es increíble! ¿Cómo seguimos vivos después de todo lo que ha ocurrido?
- Tal vez, alguien desea que veas el arcoíris.
- ¿Tú crees? ¿Hay alguien que me ama de esa manera?

Y sonreíste. Yo seguía hablando, muchas veces creí que te dormías al escucharme, pero tu mirada no reflejaba aburrimiento en ningún momento, me siento tonta al decir esto pero, es como si disfrutaras pasar tiempo conmigo.

Un día dejó de llover. Tanta felicidad no cabía en mi cuerpo, ¿será que podré ver mi arcoíris? Sí, sí, ¡no en vano ha llovido tanto! Corrí tan fuerte como pude y trepé a un árbol, el sueño que tanto anhelé, por fin...

- ¿No vas a subir conmigo? ¡Ha sido un largo viaje, hay que ver el arcoíris!
- Estoy bien desde aquí, puedo verlo.
- ¿Cómo puedes verlo? ¡Si no ha salido aún!

Y esperé, esperé, esperé, y el arcoíris no llegó. Era un día tan soleado, que el sol en mi cara me hacía llorar. ¿Por qué? Si caminé tanto, hubieron truenos, ventiscas, por poco cayeron árboles sobre mí, ¿por qué no salió el arcoíris?

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