Erase un día lluvioso, y es momento de atravesar un enorme bosque, o eso creo yo. - ¡Quiero ver el arcoíris! - decía todo el tiempo. - Ah... ¿cuándo acabará la lluvia? Solo quiero ver mi sueño realizado, ese arcoíris... - ¿Cuál? - me pregunta el extraño que va junto a mí. Yo me estaba empapando con esta lluvia, y él me ofreció su paraguas. "¡Estaré agradecida de ti por siempre!", le dije. Pero solo eso. Yo quiero mi arcoíris. - Ese, el de siete colores, ¿nunca lo has visto? Tiene mis colores favoritos. Alcanzarlo es todo lo que puedo soñar, va más allá de lo que mis palabras puedan explicar... - Oh... sí, creo que lo he visto pero, ¿por qué no me cuentas más? - ¿De verdad? ¡Ah! Verás, el arcoíris... Y durante el rato que siguió, no hice más que hablar de mí, de mí, de mí, de mí. Eras solo un extraño, y yo te conté todo acerca de mí, de mi arcoíris, de los sueños que deseaba alcanzar. Eras solo un extraño, y aún así... parecía como si, desde un principio, lo hubieras sabido t...