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Track No.28 - Conclusión



Yo deseaba ser la más fuerte.
Pero llegaste Tú, y comprobé que siempre fui lo más débil.
Abriste con amor esta caja de pandora; Mi corazón.
En el cual estaba escrito: Prohibido abrir.
Pero no me percate, que el dueño de la llave siempre fuiste Tú.

Yo deseaba ser la más valiente.
Pero llegaste Tú, y comprobé que siempre fui lo más cobarde.
Conocí la obscuridad y no pude más que huír.
Y me desmoroné.
Porque no me percate, que el único heroe debías ser Tú.

...pues mi fin es tu principio.


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Más allá de lo cierto.

Yo amaba a Jesús… pero no más que mis propios sueños. En el momento que este hallazgo se volvió significativo para mí aquellas páginas se volvieron tan húmedas como las lágrimas que corrían por mis mejillas, y sus palabras tan cercanas como un atrapante susurro en mi oído: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?’
Hay un gran abismo entre reconocer que algo es cierto y que esto se vuelva tan significativo y real como un puñal clavado en el pecho. Esto me frustraba realmente, veía a la gente, pareciera como si sus deseos sí estuvieran de acuerdo a lo que quería Jesús, ¿por qué? A ratos Dios se me asemejaba al tío gordo  y mala onda que pateaba el castillo de arena que tanto me había esforzado en construir, en otras ocasiones era como el Santa Claus con falta de comprensión lectora. Le pedía el último juego para la Nintendo, y me traía dos pares de calcetines. Dios era una especie de analfabeto. Aunque por cierto, cuando uno es niño no entiende que el par de calcetines es más necesa…

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Pequeña, un día comprenderás que hay cosas en la vida a las que debes renunciar de buena fe. A eso suelen llamar los adultos madurez.

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Cúrame del vacío y de la nostalgia de Ti,
De tu esencia, de tu figura en mí.
Cúrame de la ausencia del Cielo en mi jardín,
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Cúrame de lo efímero,
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Cúrame del vacío, del vacío de Ti.
Porque me faltas, me faltas, me falta,
Que mi ser y el Tuyo, uno sean.
Me faltan Tus ojos incesantes,
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