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Mostrando entradas de junio, 2012

Track No.51 - Mar

Eres todo lo que me queda para volver a comenzar. Mi porción, mi herencia, mi “todo lo que tengo”. Aún te quedas, perseverante. Aún apuestas por mí, valiente.
Pensaba en tu carácter y quise cruzar el mar para llegar a ser como tú, aunque me ahogue en el intento. ¿Sabes? He vuelto a tropezar. Te dije lucharía por tu sueño pero al intentar hacerlo mío vuelvo a caer.
Y vuelvo a preguntar en esta inmensa oscuridad: ¿cómo es que te quedas a mi lado sin titubear? Posaste tus ojos en mí aun sabiendo que iba a fallar. En la sala del juicio me halle. Pero el abogado vestido de blanco se acerca a mi oído a susurrar: No te voy a abandonar.
Lo comprendo. Hey, abogado… una cicatriz en tu muñeca me da la señal. No es necesario alzar mis manos a las nubes para intentarte alcanzar; Veo en mi interior y ahí estás.
Voy a cruzar el mar.

Track No.50 - Centro

Una olla de preguntas aún sin respuestas giran en mi cabeza, aveces queriendo explotar. Pero todo hasta el momento iba bien, hasta aquellos “sin querer queriendo” que lees por ahí. ¿Por qué? Es injusto. Signos de interrogación danzan como burlándose de mí.
Puede haber un caos en mi interior. Puedo no entender nada. Puedo querer salir huyendo. Puedo sentirme como un naufrago sin nada alrededor. Puedo ver mis deseos hacerse polvo sin alguna compasión. Puedo contemplar al interminable invierno que parece no querer marchar. Puede faltarme el aire y mis piernas de miedo tambalear, pero bastará.
Tan solo bastará con mirar hacia arriba y ver el rostro de Papá. Para que su tierno mirar convierta al temor en ardiente valor. Porque solo bastará oírle decir “todo va a estar bien” y entonces sonreiré. Porque no se trata de mí, eso bastará; porque se trata de ÉL.