Ir al contenido principal

Track No.17 - Esperanza.



"Jesús, hijo de David, ¡ten misericordia de mí!" Escúchame... "Jesús, hijo de David, ¡ten misericordia de mí!"...

...Amado, no me dejes que comienzo a sentir la soledad de tu llamado.
Miro a mi alrededor en busca de una mano ayuda, pero solo puedo contemplar tu resplandor sobre mí.
He aquí lo único que veo... mi cuarto vacío y el silencio de tu voz.

Oh, Jesús... ¡tan solo no enmudezcas!
¿Qué no vez que desfallezco?
Oh, Jesús... ¡tan solo un minuto!
En tu pecho quiero reposar y así el latido de tu corazón escuchar, para vivificar el alma mía que solitaria esta noche se siente.

Oh, Jesús... ¿quién como Tú, para matar la desesperación?
Hoy, aquí me tienes, justo como aquel ciego, diciendo: "Maestro, quiero ver."
¡quiero ver! ¡quiero ver!
Oh, Jesús... ver aunque sea la silueta de tu presencia.
Oh, Jesús... por favor, ven y dime que sola no estoy.

Selah

Ven para decirte, "Gracias por la soledad".
Porque es gracias a ella, que solo en tí puedo sujetarme.
Oh, Jesús... se Tú mi roca fuerte.

Oh, mi Dios... gracias por la soledad.
Porque es gracias a ella, que mi desesperación por tí aumenta.
Y entonces, como pequeña niña perdida en el bosque, voy en busqueda de tí...
...y te hallo, ¡oh, amado de mi alma!

Y entonces, solo entonces encuentra descanso mi sediento ser.
Volviéndose luz la obscuridad en la que creí vivir.
Llenándose mi mundo del resplandor de tu sonrisa, y de cánticos de salvación que dicen:
"Oh, Jehová... ¡gracias por la soledad!"
Porque, ¿sabes?... es gracias a ella, que hoy contigo quiero soñar.

"Al castillo que me resguarda de la soledad.
Al amigo fiel... Jesús."

...de tu niña perdida, que al encontrarte decide por siempre adorar a aquel que la rescata cada día de la soledad.



...cómo olvidar que estoy sola, si en cada respiro Tú estás conmigo.
Gracias, Jesús... y perdona las lágrimas.

Entradas populares de este blog

Más allá de lo cierto.

Yo amaba a Jesús… pero no más que mis propios sueños. En el momento que este hallazgo se volvió significativo para mí aquellas páginas se volvieron tan húmedas como las lágrimas que corrían por mis mejillas, y sus palabras tan cercanas como un atrapante susurro en mi oído: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?’
Hay un gran abismo entre reconocer que algo es cierto y que esto se vuelva tan significativo y real como un puñal clavado en el pecho. Esto me frustraba realmente, veía a la gente, pareciera como si sus deseos sí estuvieran de acuerdo a lo que quería Jesús, ¿por qué? A ratos Dios se me asemejaba al tío gordo  y mala onda que pateaba el castillo de arena que tanto me había esforzado en construir, en otras ocasiones era como el Santa Claus con falta de comprensión lectora. Le pedía el último juego para la Nintendo, y me traía dos pares de calcetines. Dios era una especie de analfabeto. Aunque por cierto, cuando uno es niño no entiende que el par de calcetines es más necesa…

Pequeña...

Pequeña, un día comprenderás que hay cosas en la vida a las que debes renunciar de buena fe. A eso suelen llamar los adultos madurez.

Creando.

Cierto día pensaba en la presencia de Dios, es presencia que es a veces tan ambigua e impalpable, que preferí pensar mejor en la ausencia de Dios; sonaba más real, más fácil de llevar para mi mente finita y egoísta, por cierto, pues cuestionar la presencia de Dios parece parte de lo normal, ¿y qué hay de Dios? ¿Siente acaso Él mi presencia? Preguntándome ahora esto, escribí:

Cúrame del vacío y de la nostalgia de Ti,
De tu esencia, de tu figura en mí.
Cúrame de la ausencia del Cielo en mi jardín,
De la soledad de estar rodeada de gente, pero sin Ti.
Cúrame de lo efímero,
La eternidad me sabe a muerte, sin Tu risa allí.

Cúrame del vacío, del vacío de Ti.
Porque me faltas, me faltas, me falta,
Que mi ser y el Tuyo, uno sean.
Me faltan Tus ojos incesantes,
Aquellos que recorren todo el día el planeta buscando a alguien a quien conquistar.
Me falta Tu boca creativa, 
Esa que susurra lo que hoy no es, pero será.

Y justo cuando me voy a perder buscando el lugar llamado hogar,
Me percato de que está a todo …