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Track No.01 - Mejor

Siempre he temido pedir señales. Miro como se van. Las emociones se están por desbordar. Si es que no lo han echo ya. ¿A dónde me fui? ¿En qué momento que ni cuenta me di? Caminando por el sendero del olvido. Los pasos van en cámara lenta. A nadie le gusta ser olvidado. ¡Por favor, haz algo! Por favor, dime que la genética nada tiene que ver con la identidad. Que por ser como soy no me dejarás de amar. Si me viste una vez, ¿podrás hacerlo otra vez? ¿Qué hay que todos se van? ¡Sácame de aquí! Deshazte de mis pensamientos, de mi maldad, de mis complejos, de lo que soy. De lo que nadie quiere ver. Penetra lo más profundo, hasta el monstruo que me mantiene en el despertar, dormir y volver a dormir. Dime que es mentira. Dime que acabarán los osos y leones. Dime que hay aún lugar en la mesa. Dime que aún recuerdas mi voz. Dime que tengo significado para ti. Dime que tus ojos no se han apartado. Dime que no te has cansado. Dime lo que soy, entonces luego mátame. Prefiero que se derrame mi sangre a perderte. Tengo un vago conocimiento de que si muero, conoceré la vida. Eres la esperanza... mi esperanza. 

Un soplido y respiraré. Un susurro y bailaré. Entra en mí y me enamoraré. Háblame y enloqueceré. Tócame y seré un ser viviente. Mírame y caeré. Límpiame y seré limpia. Abrázame y temblaré. Di mi nombre y volaré. Sonríeme y lloraré. Ámame y soñaré. Dame otra oportunidad...

Tu palabra es la sentencia. La condena a la risa eterna. 
Tu amor mejor que esta absurda existencia.

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Más allá de lo cierto.

Yo amaba a Jesús… pero no más que mis propios sueños. En el momento que este hallazgo se volvió significativo para mí aquellas páginas se volvieron tan húmedas como las lágrimas que corrían por mis mejillas, y sus palabras tan cercanas como un atrapante susurro en mi oído: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?’
Hay un gran abismo entre reconocer que algo es cierto y que esto se vuelva tan significativo y real como un puñal clavado en el pecho. Esto me frustraba realmente, veía a la gente, pareciera como si sus deseos sí estuvieran de acuerdo a lo que quería Jesús, ¿por qué? A ratos Dios se me asemejaba al tío gordo  y mala onda que pateaba el castillo de arena que tanto me había esforzado en construir, en otras ocasiones era como el Santa Claus con falta de comprensión lectora. Le pedía el último juego para la Nintendo, y me traía dos pares de calcetines. Dios era una especie de analfabeto. Aunque por cierto, cuando uno es niño no entiende que el par de calcetines es más necesa…

Pequeña...

Pequeña, un día comprenderás que hay cosas en la vida a las que debes renunciar de buena fe. A eso suelen llamar los adultos madurez.

Creando.

Cierto día pensaba en la presencia de Dios, es presencia que es a veces tan ambigua e impalpable, que preferí pensar mejor en la ausencia de Dios; sonaba más real, más fácil de llevar para mi mente finita y egoísta, por cierto, pues cuestionar la presencia de Dios parece parte de lo normal, ¿y qué hay de Dios? ¿Siente acaso Él mi presencia? Preguntándome ahora esto, escribí:

Cúrame del vacío y de la nostalgia de Ti,
De tu esencia, de tu figura en mí.
Cúrame de la ausencia del Cielo en mi jardín,
De la soledad de estar rodeada de gente, pero sin Ti.
Cúrame de lo efímero,
La eternidad me sabe a muerte, sin Tu risa allí.

Cúrame del vacío, del vacío de Ti.
Porque me faltas, me faltas, me falta,
Que mi ser y el Tuyo, uno sean.
Me faltan Tus ojos incesantes,
Aquellos que recorren todo el día el planeta buscando a alguien a quien conquistar.
Me falta Tu boca creativa, 
Esa que susurra lo que hoy no es, pero será.

Y justo cuando me voy a perder buscando el lugar llamado hogar,
Me percato de que está a todo …